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Mensaje del Secretario General, Ban Ki-moon en el Día Internacional del Migrante
18 de diciembre de 2015

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jueves, 27 de septiembre de 2012

LA RSE LEJOS DE LAS MULTINACIONALES

La Responsabilidad Social Empresarial se acerca a los autónomos y las pymes como un silencioso enemigo cuando en realidad debería ser un compañero dicharachero, del que habría que hablar a cada oportunidad que se tuviera en lugar de evitarlo con recelo. La RSE se está convirtiendo penosamente en un patrimonio exclusivo de dos entes tan antagónicos como las grandes empresas y los sindicatos. Cada cual a su manera, afronta este compromiso con procedimientos, e incluso objetivos, diferentes. 

En sí, este concepto, del cual conviene la abreviación RSE por estrictas cuestiones de espacio, ha evolucionado hasta en su consideración: de la mera filantropía empresarial se ha llegado a una respuesta a las expectativas que existen sobre el mundo empresarial, pasando en el camino por un tímido ajuste de cuentas entre ese mundo y la sociedad, que es quien tiene esas vigilancias. 

El patrimonio de las acciones que significan RSE no debe ser exclusivo de las multinacionales. Cualquier empresa, de cualquier tamaño, tiene en su mano responder a esas expectativas sociales desde diversos ámbitos. Muchas de las actividades social o ambientalmente responsables pueden ejecutarse de forma natural y, por descontado, la mayoría de ellas con unos gastos reducidos o nulos. 

Con estos antecedentes, el principal enemigo de la RSE es, paradójicamente, quien más debería estar interesado en su aplicación: el empresariado. Es un término novedoso para este país, pero hay estados en los que ya se aplica de forma obligatoria en algunos casos y de manera preeminente en muchos otros, incluidos los concursos de las Administraciones públicas. Pese a que en el ADN de la Responsabilidad Social Empresarial se encuentra su voluntariedad, las iniciativas que están desarrollando tanto la Unión Europea como muchos países de modo individual tienden a buscar, como 
mínimo, una regulación de la misma. 

Casi garantizado el bajo coste, sus ventajas son diversas, así como sus beneficios, incluidos los de la cuenta de resultados: diferenciación ante los competidores, mayor reputación, mejores relaciones con los clientes, más motivación de los trabajadores y, con ello, aumento de la productividad, ahorro de costes o mejora del clima laboral. Los datos hablan de porcentajes muy superiores de todas estas cuestiones en las empresas que han afrontado seriamente la RSE ante otras similares que no lo han hecho y el panorama de los autónomos no puede dar la espalda más tiempo a su compromiso para mejorar su concurso en un mundo en el que cada vez hay menos sitio para la competencia y más para la diferenciación y las buenas prácticas.

David Espinar
Director RSE Estratégica

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